Tu rostro es áspero
como las hojas ocres del otoño
tus labios de cera
carecen de la humedad de los besos
tus pupilas opacas
perdieron la chispa de antaño
has envejecido como el vino pobre
avinagrándose tus manos,
y tus letras fluyen
desapacibles y descastadas
de aquel que eras
-insomne e inquietante-
no queda nada
las mariposas que deslizaban tus dedos
son ahora parapléjicos engendros
dormidos
transmutados pasos que perdieron su senda
y te he buscado, no lo niego
en mis noches de lunas y estrellas
y el eco de nuestros silencios
me ha confirmado que estás muerto
... repetidamente muerto
làstima que no reste
siquiera el aroma amargo de las gardenias marchitas
su colorido refractaba
la equívoca luz de nuestros eclipses,
engañando, de a ratos
la tristeza
qué pena que no aflore
el llorar desconsolado que te mantenía vivo
sin él...
28 de julio de 2009
JULIA


1 comentarios:
El silencio como preludio dela muerte, esa muerte irreparable que nada tiene que ver con la carne....
Un beso, guapa.
Marian
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