a fuerza de obligarlas
ejercitando los músculos de la mímica
hasta frenar las lágrimas
en los pliegues de mis párpados
aprendí a disimular mis silencios
a entrañarme en mí misma
en lo más hondo de mis sombras
a esculpir cada día mis pupilas
con tonos opacos que refractaran
todas las preguntas
dibujé con las manos
arco iris nuevos en su ventana
-cerrando las mías-
dejando que musitaran los versos meros susurros
herméticos
inaudibles, quietos
siguiendo sus pasos era más fácil
omitirme... forzar la dicha
aunque se oxidaran mis venas
me ejercité tanto...
aprendí a ser otra del tal forma
que olvidé dónde me guardaba
cómo se conjuga en primera persona
o en qué instante me desacostumbré del amor
14.11.2009
JULIA
2 comentarios:
Un poema paisaje, un poema espejo, donde la debilidad de las palabras emiten su propio reflejo y hace del poema un recorrido conocido, perdurable...
Abrazos
Marian
Un extraordinario poema, sin lugar a dudas. Magnificamente desplegado, y magnificamente desarrollado, hasta un final apoteosico.
Una voz poetica, la tuya, que prometo frecuentar.
Un cordial saludo.
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