(Mientras no mire hacia abajo
mantiene el equilibro)
Cobarde se aferra
al tiempo acostumbrado
a la butaca hecha al propio cuerpo
al cotidiano rumor de los silencios
aún sabiendo que el idioma
ya no es el mismo
y las pupilas se desvían
desorientadas
29.3.2010
JULIA
mantiene el equilibro)
Cobarde se aferra
al tiempo acostumbrado
a la butaca hecha al propio cuerpo
al cotidiano rumor de los silencios
aún sabiendo que el idioma
ya no es el mismo
y las pupilas se desvían
desorientadas
29.3.2010
JULIA
4 comentarios:
Profunda, reflexiva entrada. La cobardía es el lastimero recurso de los que deponen las armas sin que éstas hayan sido aún forjadas. He sido cobarde en algunas etapas de mi vida, como todos, alguna vez. Lo importante es levantarse del polvo y seguir. Tal vez la cobardía inocua, por inercia personal (aquella que no se calla ni es condenatoria u oprobiosa en su silente desidia) es una excusa para hacer una escala y llenarlos los pulmones de aire en la subida cuesta arriba... Disfruté mucho este poema. Me hizo pensar y filosofar. También quiero compartirte que soy noctámbulo como tú, por la misma razón. Dormir me parece una irreparable pérdida de tiempo, aunque a veces el cuerpo me cobra los insomnios y debo dormir mucho de un tirón. Me quedo siguiéndote y desde ahora aparece tu página en mi listado de blogs. Abrazos desde mi Isla virtual.
Bella forma de definir la cobardía. Este poema tiene una imagen de mucha calidad.
Un fuerte abrazo.
Guao! vaya pedazo de poema, Julia!
el desecanto se sumerge y nos arrastra.
Un beso
Marian
Precioso, Julia. Breve y certero. Es cobarde y se aferra a objetos que se amoldan a su piel y a su cuerpo, pero, aún así, sus pupilas no le engañan...
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