domingo, 5 de septiembre de 2010

Duele


duele el corazón de no sentirlo
duele el sonar de sus latidos metálicos
el frío que le encoge
encharcado
en puñado de soledades

inquieta la premura del tiempo
las horas que se alejan
las nieblas que se acercan
duele saber que sólo late
esperando la noche última
el último parpadeo
sabiendo que será así
el resto de los restos

5.9.10
JULIA

1 comentarios:

azul dijo...

Tanto dolor se agrupa en mi costado... ¿no hay ni una sola luciérnaga, ni una sola estrella, para ti? Pues yo te mando, una pequeña, diminuta, casi imperceptible, y solo tuya, que brille para ti, cada vez que la necesites. Un abrazo. azuldelibelula@gmail.com