Un reloj quiso dar la vuelta,
pero mil pulseras lo pararon.
Unos ojos divinos lo miraron,
unos dedos/ ternura,
lo acogieron.
Unos manos/dulzura
lo acostaron
unos labios/belleza
le dijeron:
eres mío.
El reloj
miró de soslayo a las pulseras,
las pulseras glamurosas
se miraron.
Y una ojos/belleza,
sonrieron.
Gracias Draco, querido amigo.
pero mil pulseras lo pararon.
Unos ojos divinos lo miraron,
unos dedos/ ternura,
lo acogieron.
Unos manos/dulzura
lo acostaron
unos labios/belleza
le dijeron:
eres mío.
El reloj
miró de soslayo a las pulseras,
las pulseras glamurosas
se miraron.
Y una ojos/belleza,
sonrieron.
Gracias Draco, querido amigo.
24.10.2010
1 comentarios:
¡Quien fuera pulsera y quien fuera reloj para anudarse a estos versos! Abrazo.
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