dios de todos los abismos
dios infame
dios informe, caprichoso y pueril
juegas con los hombres como canicas en la arena
lánzadolos los unos a los otros
hasta que se desmembren
cruel y ensimismado
en la idea que has generado de ti mismo
te recreas en el dolor de los débiles
en la muerte de los infantes
embaucador disfrazado
justificas tu torticera saña
con taimadas promesas de un falaz mundo venidero
nos regalas la idea del libre arbitrio
para divertirte como espectador obsceno
de una película pornosádica
si existieras ¡deberías morir!
eres el veneno que nos destruye
la hiel que confunde y nos distancia
tu enseñanza es el odio, el prejuicio y la soberbia
y sólo cuando seamos capaces de desprendernos de ti
valorando la vida -la única que tenemos-
podremos salvarnos
mirando al otro -sin ir más allá-
como espejo de nosotros mismos
28.2.2011
JULIA
1 comentarios:
Vaya, vaya. Más claro que el agua.
Efectivamente, ese Dios con mayúsculas del que hablas está generando un estropicio que ya veremos cómo salimos de él. Aunque no se le puede echar la culpa a algo que no existe. Tal vez Dios sea ese efecto, la fiebre que nos indica que algo en nosotros mismos no funciona adecuadamente.
Un poema con el que estoy de acuerdo punto por punto.
Saludos.
Publicar un comentario en la entrada