Algún día su casa será otra y en esta, nuestra casa, se estrecharán las paredes; los techos y suelos acortarán su distancia; las ventanas cerrarán sus párpados; las puertas trocarán en muros; las plantas caerán vencidas.
No habrá más luz que la mecha que encienda el último cigarro, ni habrá más sonido que aquel que se pueda retener en la memoria. Quedará, si acaso, la fugaz visión de unas pupilas irreconocibles, en una atmósfera asfixiante.
1.8.2011
JULIA
2 comentarios:
¿ Nos quedará la silueta de un verso ?
¡ Qué placer es leerte !
Un abrazo...
¡ Feliz año ! que las musas, de la felicidad,dancen en tu corazón
y mis ojos lo perciban.Un abrazo
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